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lunes, 22 de diciembre de 2008

El Reino del Regateo



En todos los países asiáticos que recorrí siempre tuve que lidiar con el regateo y la política de precios. En algunos países más en otros menos, pero siempre hay que regatear al fin. Algunos te suben un poco, otros se desubican. Yo siempre creí que NEPAL era el peor en este sentido. Me decían un precio quintuplicado y después le decías “dale acepto, no mejor hacemos una cosa, ¿te parece que te dé mil dólares? “Que sé yo, el servicio fue excelente, tus métodos son muy persuasivos”.

Como les decía, pensaba que Nepal era el peor hasta que conocí a la gran China. Déjenme decirles que nunca en mi vida vi algo semejante. Es sinceramente desagradable ver como se aprovechan exageradamente del turista. Prácticamente se cagan de risa de uno. Los latinos estamos más acostumbrados a estas situaciones pero imagínense europeos tímidos que acaban de salir de su casa y vienen a comprar a China. He visto todo tipo de barbaridades.

En fin. Creo que el peor lugar de la tierra se llama el Mercado de Perlas.
La segunda vez que fui, comencé a caminar por un largo corredor mientras veía como los chinos se iban preparando, relamiendo, pensando sus peores técnicas, como limarme, como asaltarme. Antes de que me ataquen, lo miré a mi hermano y le dije “ realmente quiero morir, este debe ser el peor lugar de la tierra para estar”

Voy a comenzar a explicar por qué.

El primero de los factores es que en estas tiendas pasa todo y también se encuentra de todo. Ropa, electrónica, más ropa, dvd, cds,lo que se les ocurra.

Otro factor que es que VIENEN TODOS LOS TURISTAS, especialmente ingleses y americanos, lo cual hace que los precios se disparen.

Tercer factor. Las técnicas empleadas son las peores que vi en mi vida. No solo te atacan, agarran y zamarrean, sino que gritan y se enojan si uno no les compra. Irritado, cansado, mal humorado, me he agarrado con millones de chinas que se enojaban porque no les había comprado sus productos. “Me hiciste sacar la campera, te la mostré y ahora no la querés, ¿estás jugando conmigo? Yo trabajo muy duro para esto”.

Quiero ser más todavía más gráfico. Caminás por un pasillo donde habrá unos 200 locales. Los chinos te agarran y te ofrecen el mundo. Suponte que te interesa una campera
La mecánica es la siguiente:

“¿Digame cuanto paga por esto señor”, te dice. Nunca te dan el precio al principio. Yo por lo general uso una técnica que es la siguiente: “para mí, esto sale un dólar, ese es mi precio, sino te gusta decime el tuyo”. Ahí no te dicen nada y luego te dicen: “Porque somos amigos 200 dólares”. Uno le responde: “ te doy 20”.

Ahí comienza el show. Van a empezar a actuar, llorar, enojarse, hacer todo lo posible, pero uno siempre tiene que estar firme con lo que ofrece, es la única forma de que no los asalten. Ellos trabajaron duro pero yo también hice mis pozos y quiero pagar lo que vale y no lo que ellos quieren que yo pague, en eso, no hay vuelta atrás.

Dirán que ese dinero es una locura, con ese monto están perdiendo mucho, etc.
Te despedís y te vas. Caminas 20 metros y luego llaman y te dicen un precio: “ ok, 40 dólares”. Uno de lejos le dice: “no hay chance”, y te vas.

Cuando casi ni te ven, te gritan , te persiguen, te agarran y empiezan a embolsar la campera y te dicen “ok, 30”. Yo por lo general les digo “empezaste por 200 y ahora 30?" Para terminar le decís que solo pagás 20, y te vas caminando. Finalmente lo piensan y aceptan. Obviamente el costo que tienen es 3 o 4 dólares como mucho. Vos pagaste el precio que sale y no el 200% como ellos quieren. Empezamos en 200 y terminamos en 20 dólares.

Este proceso es muy estresante. Ni hablar si hay que comprar 5 o 6 productos. Son 5 o 6 batallas.

Una curiosidad.
Conocimos a un argento en el hostel que hablaba chino, lo cual fue un delirio y lo mejor de la vida porque podíamos comunicarnos con alguien sin gritar o utilizar señas. Una vez fuimos con Ernesto al mercado. Le querían cobrar 30 dólares por 3 espejitos, una locura. Fuimos con Matías y le dijimos 3 por 3 dólares ajajajja la mujer nos miré pensando: ¿De donde salieron estas ratas?

Mis días en Beijing terminaron y también llegó la separación de Matías. La pasamos espectacularmente. Después de varios años, era la primera vez que compartíamos tanto tiempo juntos. Matías seguía para el sudeste y yo para el norte de China y Siberia.

Antes de separarnos hicimos una gran despedida en un resto. Nos fuimos a comer el plato más típico de China: pato de Pekín. Ordenamos y nos dijeron un precio. El mozo vino y nos sirvió el plato con arroz, pato, papas y una sopa también de pato. Pensamos “ que buen servicio, lástima que no ordenamos esto, esperemos que no sea una trampa”. Como era de esperar, nos quisieron armar una trampa para que paguemos eso que no pedimos, son terribles.

Ah, con mi hermano teníamos un buen resto cerca del hostel. Íbamos a comer siempre ahí porque trabajaba un chino que sabía ingles y nos podíamos comunicar. El resto tenía un ejército de empleados pero muy pocos clientes. Desayunábamos, tipo siete y a la noche también, alrededor de las once. Un día le pregunto a nuestro amigo medio en broma: “che, ¿ trabajás las 24 horas?” nos miró fijo a los ojos y nos respondió “ SI” y ahí se terminó la broma.

2 comentarios:

jacker dijo...

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denisse dijo...

parece increible, y tambien pasa cuando ellos estan en latinoamerica y ellos son los turistas. Tienes uno de los mejores blogs que he leido, gracias a CS puedo ver q hay personas y lugares tan bacanes saludos desde Ecuador

besos Denisse