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jueves, 2 de julio de 2009

Vivir sin un cajero: Chalten!!



Chaltén
Una mañana nos levantamos y nos fuimos al Chaltén, una pequeña villa turística fundada en el extremo Norte del Parque Nacional Los Glaciares. Detrás de las colosales paredes de granito que dominan el paisaje, se encuentra el famoso Campo de Hielo Patagónico Sur, la masa de hielo continental más importante de nuestro planeta luego de la Antártida. En el imaginario que uno tiene de la Patagonia, creo que este pueblo cuadra perfectamente. Se fundó en el año 1985, todo es completamente nuevo, cuando llegué estaban instalando el primer cajero automático. El pueblo tiene 2 calles principales donde uno puede satisfacer las necesidades básicas: supermercado, resto, hostel, farmacia, policía y agencias de turismo.

En la villa nos instalamos en unos de los tres campings que tiene el complejo. Debo decir que fue de los mejores camping que estuve en mi vida con relación al paisaje que nos rodeaba. Montañas, río, el Fitz Roy, bosques, sol.

Al poco tiempo emprendimos el trekking al primero de los campamentos. Está a solo dos horas de caminata, muy accesible. Los puntos para acampar son bastantes precarios, es mejor mantenerlos así para que se conserve el contacto con la naturaleza. Tal es así que no cuentan con baño.
El primero lo de los puntos se encuentra a orillas de una laguna que tiene como escenario al Fitz Roy. Lo pueden ver en la foto, sencillamente una de las mejores puestas que vi en mi vida. Un día perfecto a orillas de un lago a 1000 metros de altura y en compañía del pico más deseado de Argentina.

Si uno busca soledad, tranquilidad, naturaleza, montañas, deporte, definitivamente el Chaltén es la opción. Ahora si lo que uno busca es dormir sin pensar en lo que pasa afuera, bueno ahí la cosa cambia. Por la zona donde está, los vientos son casi huracanados.

Una de las noches, sentí en carne propia el poder del viento patagónico. El viento fue constante durante todo el día y a la noche se intensificó, digamos unas 4 veces más. Como pensé que la carpa no iba a aguantar, tuve que recurrir a la ley número uno del boy scout: me tomé una botella de vino y me olvidé del problema ajajaa. A la mañana me levanté como si nada, podrían haber bombardeado la montaña y yo ni enterado.

Los trekings en el Chaltén son accesibles para todos. El más lejano se encuentra a 5 horas desde la base. Los senderos están perfectamente marcados y señalizados, las pendientes no son pronunciadas y además uno puede ir tomando el agua de los arroyos. Si no está seguro, es recomendable llevarse unas gotas como purificador. Yo tomé agua y no tuve ningún problema.

El tiempo del Chaltén había llegado, como siempre era hora de dar el próximo paso. Este lugar me demostró que todavía quedan lugares sin explorar, donde hay todo por hacer. Si bien es un área bastante turística, el hecho de que sea un pueblo relativamente nuevo le agrega un sabor especial.

Un pueblo al pie de la montaña nos lleva a la simplicidad de las cosas, la vuelta a estilos de vida del pasado y deja abierta la tan trillada pregunta: se puede imaginar una vida alejada del urbanismo y la tecnología?

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